viernes, 16 de julio de 2010

Consolación de la filosofía

La Filosofía no podía consentir que quedara solo en su camino el inocente; ¿iba a temer ser acusada?; ¿iba a temblar de espanto, como si hubiera de suceder lo nunca visto?

¿Crees que sea ésta la primera vez que una sociedad depravada pone a prueba la sabiduría? ¿Acaso entre los antiguos no he tenido que sostener duros combates contra los desatinados ataques de los necios? Viviendo Platón, ¿no triunfó su maestro Sócrates, gracias a mi asistencia, de una muerte injusta?

Y lo que condujo a éstos a la ruina fue el haber sido formados en nuestra doctrina, razón por la cual jamás se mostraron conformes con el gusto e inclinaciones de los malvados.

Aquel que sin perder el equilibrio de su espíritu sabe hollar con altivez los implacables decretos del destino, tanto en la adversidad como en la bienandanza puede contemplar impasible los vaivenes de la movible fortuna. Nada esperes, nada temas y dejarás impotente a tu más airado enemigo; pero si trepidas por el miedo o vacilas por una esperanza, ya has perdido tu firmeza, has vendido tu independencia, has abandonado tu escudo; y, desalojando tus posiciones, has atado a tu cuello una cadena que para siempre te arrastrará.

Boecio, Consolación de la filosofía

No hay comentarios:

Publicar un comentario