La idea de que la falta de interés sea una condición para reconocer la verdad es errónea. Difícilmente ha habido un descubrimiento o un conocimiento importante que no tenga por motor el interés de un sujeto pensante. En efecto, el pensamiento desinteresado se torna estéril y de corto alcance. Lo que importa no es si existe o no interés sino qué clase de interés existe y cual será su relación con la verdad. Todo pensamiento productivo es estimulado por el interés del observador. Nunca es un interés per se lo que deforma las ideas, sino aquellos intereses que son incompatibles con la verdad, con el descubrimiento de la naturaleza del objeto sometido a la observación.
También el término igualdad ha cambiado de significado. La idea de que todos los hombres fueron creados iguales implica que todos tienen el mismo derecho fundamental de ser considerados como fines en sí mismos y no como medios. Hoy día, igualdad ha llegado a ser equivalente de intercambiabilidad y es la negación misma de la individualidad. La igualdad, en vez de ser la condición para el desarrollo de las peculiaridades de cada hombre, significa la indiferenciación, la extinción de la individualidad. La igualdad iba unida a la diferencia, pero ha llegado a ser sinónima de in-diferencia, y es ciertamente la indiferencia lo que caracteriza la relación del hombre moderno consigo mismo y con sus semejantes.
También el término igualdad ha cambiado de significado. La idea de que todos los hombres fueron creados iguales implica que todos tienen el mismo derecho fundamental de ser considerados como fines en sí mismos y no como medios. Hoy día, igualdad ha llegado a ser equivalente de intercambiabilidad y es la negación misma de la individualidad. La igualdad, en vez de ser la condición para el desarrollo de las peculiaridades de cada hombre, significa la indiferenciación, la extinción de la individualidad. La igualdad iba unida a la diferencia, pero ha llegado a ser sinónima de in-diferencia, y es ciertamente la indiferencia lo que caracteriza la relación del hombre moderno consigo mismo y con sus semejantes.
Erich Fromm, Ética y psicoanálisis
