miércoles, 26 de enero de 2011

Máximas (III)


En nada hay menos sinceridad que en el modo de pedir y dar consejos. El que los pide afecta una respetuosa deferencia a los sentimientos de su amigo, aunque no piense sino en hacerle aprobar los suyos y garante de su conducta: y el que los da paga la confianza que se le manifiesta con un celo ardiente y desinteresado, aunque no busque ordinariamente sino su propio interés o gloria.

La envidia se destruye por la verdadera amistad, y la coquetería por el verdadero amor.

Hay en los celos mas amor propio que amor.

La debilidad es mas opuesta a la virtud que el vicio.

El trabajo del cuerpo libera de las penas del ánimo, y es el que hace a los pobres felices.

Bastan pocas cosas para hacer feliz al sabio: a un necio nada le satisface. Esta es la razon por que casi todos los hombres son miserables.

François de La Rochefoucald, Reflexiones o sentencias y máximas morales.

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