jueves, 13 de enero de 2011

Máximas


Tienen las pasiones una injusticia y un interes propio que hace peligroso el seguirlas, y por el cual debemos desconfiar de ellas aun cuando parezcan mas racionales.

La clemencia, de que tanto alarde se hace, se practica ya por vanidad, ya por pereza, muchas veces por miedo, y casi siempre por todas estas cosas juntas.

La moderación es como la sobriedad: bien quisieramos comer mas, pero tememos que nos haga daño.

Tenemos mas fuerza que voluntad: y sucede que, para excusarnos con nosotros mismos, nos imaginamos imposibles las cosas.

Si no tuvieramos defectos, no nos complaceríamos tanto en notar los de los otros.

El interés habla todos los idiomas y representa todos los papeles; hasta el del desinteresado.

François de La Rochefoucauld, Reflexiones o sentencias y máximas morales

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