
Se advierte a un criador: "hay demasiados peces en ese vivero y no prosperarán; hay demasiados animales en tus prados, la hierba es escasa y morirán de hambre". Pero hete aquí que tras esta exhortación los esturiones se comen a la mitad de las carpas, y los lobos a la mitad de las ovejas; el resto engorda. ¿Hay que alabarlo, entonces, por su tipo de economía? Este campesino eres tú mismo; una de tus pasiones ha devorado a las otras y piensas que te has superado. No vaya a ser que resultemos nosotros como aquel general que, ya anciano, contando noventa años, un día, descubrió a unos jóvenes oficiales haciendo escándalo con unas mujeres, e hirviendo en cólera les dijo: "Señores, ¿es ése el ejemplo que yo les doy?".
Voltaire, Diccionario filosófico
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