sábado, 13 de marzo de 2010

Divulgación


Alguien me pide una explicación de la teoría de Einstein. Con mucho entusiasmo, le hablo de tensores y geodésicas tetradimensionales.
-No he entendido una sola palabra -me dice, estupefacto.
Reflexiono unos instantes y luego, con menos entusiasmo, le doy una explicación menos técnica, conservando algunas geodésicas, pero haciendo intervenir aviadores y disparos de revólver.
-Ya entiendo casi todo -me dice mi amigo, con bastante alegría-. Pero hay algo que todavía no entiendo: esas geodésicas, esas coordenadas...
Deprimido, me sumo en una larga concentración mental y termino por abandonar para siempre las geodésicas y las coordenadas; con verdadera ferocidad, me dedico exclusivamente a aviadores que fuman mientras viajan con la velocidad de la luz, jefes de estación que disparan un revólver con la mano derecha y verifican tiempos con un cronómetro que tienen en la mano izquierda, trenes y campanas.
-¡Ahora sí, ahora entiendo la relatividad! -exclama mi amigo con alegría.
-Sí -le respondo amargamente-, pero ahora no es más la relatividad.

Ernesto Sabato, Uno y el universo

No hay comentarios:

Publicar un comentario