El amor al dinero, si es ganado injustamente, es impío, y si es ganado justamente es vergonzoso; pues es inapropiado ser avaro aún con la justicia de nuestro lado.
El sabio que se ha acostumbrado a las necesidades conoce mejor cómo compartir con otros que cómo despojarles, tan grande es el tesoro de autosuficiencia que ha encontrado.
El estudio de la naturaleza no crea hombres acostumbrados a jactarse y parlotear, o que presumen de la cultura para impresionar a la multitud, sino hombres que son fuertes y autónomos, y que se enorgullecen de sus cualidades personales y no en aquellas que dependen de circunstancias externas.
No es la pretensión sino la búsqueda real de la filosofía lo que es necesario; no necesitamos la apariencia de la salud, sino la salud verdadera.
Deberíamos encontrar consuelo para el infortunio en la feliz memoria de lo que ha sucedido, y en el conocimiento de lo que ha sido no puede ser deshecho.
El sabio que se ha acostumbrado a las necesidades conoce mejor cómo compartir con otros que cómo despojarles, tan grande es el tesoro de autosuficiencia que ha encontrado.
El estudio de la naturaleza no crea hombres acostumbrados a jactarse y parlotear, o que presumen de la cultura para impresionar a la multitud, sino hombres que son fuertes y autónomos, y que se enorgullecen de sus cualidades personales y no en aquellas que dependen de circunstancias externas.
No es la pretensión sino la búsqueda real de la filosofía lo que es necesario; no necesitamos la apariencia de la salud, sino la salud verdadera.
Deberíamos encontrar consuelo para el infortunio en la feliz memoria de lo que ha sucedido, y en el conocimiento de lo que ha sido no puede ser deshecho.
Epicuro, Dichos vaticanos

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